Frisos de Madera, una decoración simple y facíl.
Si en casa tienes niños pequeños, y quieres evitar que utilicen las paredes de la casa para expresar su lado artístico. Ó bien solo para darle un toque más acogedor. Si necesitas ocultar esos desperfectos de la parte baja de una sala de tu casa. Si no quieres llevar a cabo ninguna obra, la solución a tus problemas es colocar un friso de madera.
Los frisos de tablas están formados por láminas machihembradas que se encajan unas en otras. Por un lado tienen una parte macho, y por el otro una parte hembra, gracias a las cuales quedan perfectamente alineadas, sin que reste ningún hueco entre ellas.
¿Qué es un friso?
Un friso puede adornar la parte inferior de una pared, o el techo. Se trata de una franja más o menos alta, según nuestra necesidad. Los materiales son diversos: mármol, azulejos, papel pintado o madera. Hoy es el último el que nos ocupa: vamos a aprender a instalar un friso de madera.
Instalación del friso
Para colocar un friso hay que tener claro que la pared esté completamente nivelada. En caso de que no sea así, el desnivel se corrige con pasta niveladora. Para evitar futuros errores, hay que empezar a colocar el friso por un extremo de la pared. Si comenzamos en el centro, posiblemente luego no podamos colocar las tablillas anteriores. Además, pueden quedar a la vista los clavos.
Una vez hecho esto, se cortan los rastreles a la medida, y se taladran donde irán los tornillos. Hay que colocarlos perpendiculares al friso, y fijarlos. Entre cada uno hay que dejar unos 40-60 cm.






